El humo
vuelto tinta negra, ramificada
comenzó
por burlarse del peligro
-que no es lo mismo que el miedo-
mareadito, rito profano
doliente y dispuesto a demoler todos los estigmas,
fuego y aire con la desnudez del agua,
un conjuro cómplice y libertario
narró el silencio
sin estropearlo
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