Memoria selectiva asintomática

En un antro de la asquerosa San Telmo
un poeta borracho,
que es lo mismo que decir poeta,
esbozaba improvisaciones
entre las ventanas de sus dientes.
De esa poesía cruda y performática
que opaca su propio contenido,
pero no importa
porque el acontecimiento artístico
es el mismo énfasis y coraje
de cachetearnos con una muestra gratis
de palpable y escalofriante presente.
Y esos modos, incomprensiblemente
teñían mi subjetividad hambrienta
de paisaje conurbano,
casas bajas,
gris y verde.
¿La belleza de lo emergente?
Domingo temprano
sentada en el Sarmiento
el combustible parecía hecho de sol
y mis auriculares hacían bailar
mi conciente suerte de pudiente.
Constitución - Luzuriaga
la distancia a la casa de mi infancia
las pastas de mi vieja
y los asados que ya no como de papá.
Temprana la tarde
ensayábamos canciones,
Ramos Mejía trasmano,
un abrazo resacoso con Tito.
Yo ponía la pava
como si hubiéramos dormido juntos
y eso a el lo despertaba.
El amor de su mamá
que es la mamá de todo el mundo.
Saludaba y nos dejaba
con las endorfinas al cien:
No hay nada más hermoso
que ese ensamble
de gustos y pertenencias
que llamamos música y amistad.
Llegaba de noche
con el hombro malherido
de pasear la guitarra
de acá para allá.
Cargaba el celular
y respondía el guasap
"Yo también quiero verte.
Martes? dale."
Comía algo rápido
para aprontarme a descansar.
No había mucho tiempo
porque el tiempo
era de la libertad.

Memoria selectiva en cuarentena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

decepciòn

 estás decepcionadx por sentirte atraídx por alguien como yo estoy decepcionada por amar a alguien que piensa así de mí