Sus fotos no eran capturas,
ni vanidad.
Eran ojos
anónimos,
enamorados del mar...
de aquello minúsculo
o insondable.
Sus fotos,
pausa atónita de lo impronunciable.
Eran
Son
el link que hoy me lleva al silencio.
Brisa y silencio.
Mi pulso se diluye capaz de revivir lo olvidable.
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